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13 de agosto del 2016

Tras el triunfo de la revolución en 1959, Fidel Castro no quería ni estatuas ni calles con su nombre.

Pero al cumplir 90 años, el expresidente, jubilado del poder desde hace una década, es el ícono de la Cuba rebelde.

Sólo el otro ícono de la gesta revolucionaria, Ernesto “Che” Guevara, ejecutado hace 48 años en Bolivia, compite con la imagen del comandante.

Retirado hace 10 años, Fidel Castro es prácticamente inaccesible. Apenas recibe esporádicas visitas de personalidades en su casa de La Habana –que muy pocos podrían ubicar–, y todavía más escasas son sus apariciones públicas o las fotos recientes de él. Incluso son cada vez más esporádicas sus reflexiones.

Su traje militar verde botella lo sustituyó por ropa deportiva de la marca alemana Adidas. El vocero de la compañía, Travis Gonzalez, dijo a The New York Times que no existía ningún acuerdo comercial con Fidel. Los medios, por lo tanto, asociaron que se trata de una vestimenta cómoda y más para alguien de la edad de Fidel, con un delicado estado de salud.

Un presente discreto que contrasta con las cinco décadas en que estuvo al frente de la isla socialista, ejerciendo un liderazgo omnipresente antes de que cayera enfermo y cediera el poder a su hermano Raúl.

Generaciones de cubanos crecieron con la imagen y presencia cercana y cotidiana de Fidel, el mismo que
predicó su rechazo al “culto a la personalidad”.

“”Soy hostil a todo lo que pueda parecer un culto a la persona y no hay una sola escuela, fábrica, hospital o edificio que lleve mi nombre. Ni hay estatuas, ni prácticamente retratos míos”, dijo Castro al periodista francés Ignacio Ramonet en un libro de conversaciones publicado en 2006.

Castro delegó el poder en su hermano Raúl el 31 de julio de 2006. Desde su jubilación, “el comandante” está en todos lados.

“”Fidel es un paradigma que siempre seguirá vivo para todos los cubanos”, señala sin dramatismo Celia Gómez, una sicóloga de 27 años.

Gómez habló con la AFP en la plaza de la revolución de Sancti Spíritus, 350 km al este de La Habana, frente a una pancarta con tres fotos del comandante: el joven impetuoso, el estadista sereno de mediana edad, y el anciano.

Incluso en las semanas previas a su aniversario 90, los medios tradicionales de la isla, bajo poder del Estado, alientan la campaña “Fidel entre nosotros”, una muestra de artículos, fotos, documentales y entrevistas relacionadas con el exmandatario.

El cumpleaños dio hasta para que una universidad de la provincia de Santa Clara anunciara el 17 de julio el lanzamiento de una aplicación bajo el mismo lema con datos biográficos, frases y anécdotas, pese al restringido acceso a internet en la isla.

Hasta ahora, no obstante, las autoridades no tienen previsto realizar algún acto oficial de homenaje por sus 90 años.

TRAS FIDEL

En Cuba hay 285 museos, ninguno de ellos dedicado a Fidel Castro, pero su presencia está en una decena de ellos.

En el de la revolución, en La Habana, puede verse algo parecido a una efigie del noneganerio líder: una pequeña escultura que lo muestra junto al “Che” y a Camilo Cienfuegos, el otro héroe de la revolución de 1959 que murió ese año en un accidente aéreo.

También se puede rastrear pasajes de su vida en la casa natal en Birán, en la provincia de Holguín; en el antiguo cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, donde preparó el fallido ataque contra el destacamento militar.

En el museo de Playa Girón, se conservan armas, uniformes y fotos de la batalla de Bahía de Cochinos, donde Fidel Castro derrotó a más de un millar de exiliados cubanos armados por Estados Unidos, que invadieron la isla en 1961.

Con el deshielo diplomático entre La Habana y
Washington, en 2015, la historia de la revolución –indisociable de la de Fidel –interesa a los norteamericanos que visitan Cuba.

En el primer semestre, 185 mil 853 extranjeros, incluidos nueve mil 835 estadunidenses, visitaron el sitio donde reposan los restos del compañero de Fidel, según su directora Maira Romero. La cifra representa un aumento de 100 mil visitantes extranjeros con respecto al mismo periodo de 2015.

“”La revolución ha cometido muchos errores, pero el pueblo cubano es fidelista porque entendemos que sus ideales eran nobles. No es un hombre avaro no codicia riqueza y quería lo mejor para la gente; y eso lo va a trascender”, indicó Marisel Avila, una cantante de coro de 49 años.

“”Para mí Fidel es el padre, el compañero, el ídolo”, dijo Dora Ramos, de la firma estatal de telecomunicaciones Etecsa.

EL VIAJE DE SU VIDA

Nacido el 13 de agosto de 1926 en la finca de su padre un astuto inmigrante español enriquecido Fidel Castro creció en el campo cubano antes de ser enviado a estudiar con los jesuitas y posteriormente a la Universidad de La Habana donde se licenció como abogado.

Encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista en 1959. Se enfrentó a Estados Unidos y construyó un modelo socialista que marcó la historia del siglo XX en América Latina y países en desarrollo de otros continentes.

En los 70 se alió a la Unión Soviética y resistió férreas sanciones de Washington muchas de las cuales permanecen a pesar del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.

La última aparición pública de Fidel Castro fue en abril para la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Encanecido y encorvado pero lúcido, el líder exhortó a sus compatriotas a continuar con las ideas que llevaron a la fundación del PCC y fueron el eje de su lucha de décadas por un modelo socialista.

“”Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar’”, dijo Castro.

“”A todos nos llegará nuestro turno’’.

Fuente / Excelsior