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01 de mayo del 2026

La enfermedad renal crónica ha dejado de ser un padecimiento asociado exclusivamente a adultos mayores. En los últimos años, especialistas han detectado un incremento preocupante de casos en personas desde los 20 años, encendiendo alertas en la comunidad científica internacional.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista The Lancet, el número de adultos con este padecimiento ha crecido de forma sostenida, al grado de que en 2023 se posicionó como la novena causa de muerte a nivel mundial. Este avance representa un cambio significativo si se considera que en 1990 ocupaba el lugar 27.

Los expertos atribuyen este aumento a diversos factores. Entre los principales destacan el envejecimiento de la población y el incremento de enfermedades crónicas que dañan los riñones, como la diabetes, la hipertensión arterial y la obesidad, condiciones cada vez más frecuentes en jóvenes.

El informe también identifica a varios países con alta incidencia de enfermedad renal. Encabezan la lista China e India, con 152 y 138 millones de adultos afectados, respectivamente. Además, naciones como Estados Unidos, Brasil, Japón, México y otras economías emergentes registran más de 10 millones de casos cada una, lo que confirma la magnitud global del problema.

La Organización Mundial de la Salud define la enfermedad renal crónica como la pérdida progresiva e irreversible de la función de los riñones, órganos encargados de filtrar desechos y líquidos del organismo. Cuando esta función se deteriora, las toxinas se acumulan en la sangre, generando complicaciones graves.

Uno de los principales retos es que en sus primeras etapas suele ser silenciosa. Entre los síntomas iniciales se encuentran la falta de apetito, fatiga constante, dolores de cabeza, picazón, resequedad de la piel, náuseas y pérdida de peso sin causa aparente.

En fases más avanzadas, los signos pueden intensificarse e incluir alteraciones en la piel, dolor óseo, problemas de concentración, entumecimiento en extremidades, calambres, mal aliento, facilidad para presentar moretones, sed excesiva, dificultad para respirar, trastornos del sueño e hinchazón en manos y pies.

Especialistas subrayan que la detección temprana es clave para frenar el avance del padecimiento y evitar complicaciones mayores, ya que la enfermedad renal también incrementa el riesgo de desarrollar afecciones cardiovasculares.

Ante este panorama, médicos recomiendan mantener hábitos saludables, controlar enfermedades crónicas y acudir a revisiones periódicas, especialmente si existen factores de riesgo.