12 de septiembre del 2017

Esa frase de “Se perdona el error, más no el escándalo”, la leí entre los cientos de comentarios que se han vertido en torno a la entrega de despensas por la Asociación Civil “Yúnete” en Coatzacoalcos, y hay mucha razón en ella.

En muchos comentarios también he leído que lo que hicieron no tiene nombre, y hasta respetados analistas políticos han criticado de una forma muy violenta la acción. “Eso es no tener madre”, decía uno de ellos… y puede tener razón.

Pero para entender completamente el problema habría que leer todos los comentarios y todas las posturas, pues muchas veces la pasión obnubila el pensamiento.

Leí también un comentario muy preciso que decía “La mayoría de los que criticaron a esta asociación no movieron ni un dedo para ayudar a los damnificados”, y tampoco le falta ni pizca de verdad.

¿Qué se está criticando realmente? 1. Ciertamente no se critica el que se hayan llevado despensas a personas que las necesitaban, esas qué bueno que se lleven y se entreguen; 2. La Asociación Civil “Yúnete” no es una asociación ‘fantasma’ creada ex profeso para aprovechar este momento de tragedia; 3. Los funcionarios públicos que participaron, y que ya fueron cesados, lo hicieron en fin de semana, en horario no laboral… ¿Entonces?

Bueno, pues se critica 1. Que no se sepa el origen de las despensas, ni con qué dinero se pagaron, ni de qué bodegas salieron; 2. Que la Asociación “Yúnete” no se constituyó para aprovechar la coyuntura de la desgracia, pero sí para una coyuntura política por lo que desde el nombre y la misión ya nació contaminada; 3. Que los funcionarios públicos partícipes pudieron haberlo hecho de buena fe, pero exhibieron su inutilidad política. Se castiga, pues, no un error, sino un escándalo.

Rafael Abreu Ponce, Director de CAEV en Coatzacoalcos, ofreció disculpas por haber entregado apoyos para los damnificados, y aún así fue cesado. Sus disculpas de nada sirvieron, lo que significa que sus lágrimas no fueron creíbles o que el daño político había sido mayúsculo.

Abreu Ponce dice que su “equipo es gente bien intencionada que desea ayudar donde se puede, ejemplo de ello y que no tiene que ver con temas políticos es que tenemos listos más apoyos para enviar a la comunidad de Juchitán el día miércoles donde también la población requiere de ayuda y ofrecimos transporte a la comunidad istmeña local para hacer llegar los apoyos que ellos quisieran enviar”.

Lo anterior es sumamente noble, ¿No lo cree? Ojalá que el hecho de que haya sido cesado no entorpezca esa noble acción, y será interesante ver si realmente cumple con lo que prometió el domingo (antes de ser despedido)… y más interesante será ver qué logotipos y colores lleva o si de plano ya le sale al altruista que lleva dentro y lo hace todo sin querer sacar raja política.

Ayudar al necesitado es la tarea más noble que puede haber, pero el desvirtuarla con logotipos, colores o partidos políticos ennegrece el alma. Son miles los que desinteresadamente acuden a los centros de acopio y dan aunque sea un poco pero de corazón, y millones los que se cruzan de brazos y solo critican por criticar.

Fue un error de tacto gravísimo, pero si no se hubiera hecho un escándalo esos ex funcionarios públicos seguirían en sus puestos.

Creer o no en la candidez de los ex funcionarios va más allá de lo que se puede determinar en las primeras horas (¡Ni que fuéramos la Fiscalía General o la FEPADE). Yo no sé si tuvieron muy poquita madre… lo que sí tuvieron fue un exceso de estupidez.