12 de septiembre del 2017

CON LA celebración de la Vigésima Segunda Asamblea General del Partido Revolucionario Institucional, los tiempos políticos, quiérase o no, se vieron alterados.

 

Dentro del PRI, hubo entusiasmo. La unidad, por momentos, pareció volver a los nuevos tiempos del priismo nacional, con un encuentro, que sin duda, llamó la atención de propios y extraños, particularmente, a los partidos políticos que normalmente son sus adversarios.

 

La Asamblea, donde se tomaron acuerdos importantes para el futuro de la misma institución política, sirvió también para dar una probadita de lo que viene en el año que entra, salvo que las circunstancias así lo decidan, en este año también.

 

Es cierto, se despertó temprano la gallera y los ánimos se vieron en casi todas las caras de los asistentes, sobre todo, porque a partir de esta importante reunión tricolor, se comenzaba a mostrar el músculo político y también, a ver desfilar a prospectos para la definición final sobre la candidatura a la Presidencia de la República.

 

Pero todo se fue calmando.

 

Cada quien tomó su portafolio y se fue de la reunión con el buen sabor de boca de que el PRI, tomaba rumbo fijo y se establecían, desde ahora, los principales lineamientos para actuar en los meses que vienen, sobre todo, en los primeros del año electoral.

 

Se siguió hablando de los aspirantes con más posibilidades y dieron inicio las conjeturas sobre el bueno, que al final de cuentas, saldrá de entre los que más se han mencionado. El que alcanzó durante la Asamblea Nacional, la mayor cobertura, fue sin duda, José Antonio Meade Kuribreña, a quien, incluso, se daba por destapado con mucha anticipación, aunque de hecho y derecho, no era posible.

 

Y para el Estado de Veracruz, vinieron, consecuentemente, las repercusiones más sobresalientes en esta materia, tratándose de un Estado, que también, en el año electoral del dos mil dieciocho, tendrá que renovar la gubernatura del Estado, las dos Senadurías de la República, las Diputaciones federales, y las locales. Aquí, el nombre que comenzó a sonar muy fuerte, fue el de Pepe Yunes, amigo del posible candidato y con una trayectoria política que pocos pueden presumir.

 

Pero, otra vez, todo se fue calmando.

 

Llegaron los tiempos de huracanes y lo más prioritario era pensar en como resolver muchos de los problemas generados por estos fenómenos naturales, sin contar, con que en medio de los cielos nublados, se presentaría un sismo de grandes proporciones, aunque, afortunadamente, con pocos daños que contar en Veracruz, aunque en algunos otros Estados hermanos de la federación, están, todavía, contabilizando a sus muertos, así como evaluando los daños que dejó, junto con los que provocaría el huracán Katia.

 

Así las cosas, los ánimos políticos, que desde la celebración de la Asamblea General priista, se volvieron a poner en sitio aparte y esperar, tanto que la situación del país, por los daños de los fenómenos naturales, sean atendidos y al mismo tiempo, que arrancara el proceso electoral para iniciar actividades propiamente autorizadas para lo que viene.

 

En los próximos meses tendrá que haber acuerdos políticos de gran trascendencia para la vida pública de Veracruz, porque los partidos políticos, las organizaciones más activas de este momento, buscarán encuadrar perfectamente en este proceso político electoral, donde el objetivo será ganar todas las posiciones políticas, aunque, como se sabe, ninguno de ellos alcanzará la totalidad, sino la mayoría de puestos públicos de elección popular.

 

Ya no habrá pausas políticas, salvo que nuevamente algún huracán o sismo, que de ninguna manera, deseamos todos los mexicanos, puedan ser los que modifiquen la vida política de México.

 

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EL MAS DEFINIDO contendiente para buscar la gubernatura del Estado, es el Senador Pepe Yunes.

 

Le sigue, en ese orden, otro más del PRI, el Senador Héctor Yunes Landa, quien, por segunda ocasión quiere tener la responsabilidad de sacarse la espina, aquella que por diversas circunstancias, le clavaron en el proceso electoral pasado y que dio como resultado que su proyecto político fracasara frente a su propio familiar que no tenía, al parecer, oportunidad alguna.

 

Pero en fin, los tiempos han pasado, y ahora, hasta en los partidos opositores al PRI, le ven muchos espolones a sus personajes, destacando, como ya lo hemos señalado, el nombre del político de Perote, Pepe Yunes.

 

Y aunque hay de por medio un evidente repudio en contra del PRI, la verdad de las cosas, es que Pepe Yunes, es un personaje aparte, con proyectos políticos diferentes y con programas perfectamente bien definidos para alcanzar el triunfo electoral.

 

Ya no será el PRI, sino Pepe Yunes, el que se encargue de convencer a los militantes y simpatizantes políticos, pues en una elección del tamaño que se espera para el próximo año, el aspirante tiene mucho que ver, sobre todo, si permanentemente ha sido un personaje aliado con la gente del pueblo, como lo ha sido el Senador veracruzano, hombre de respeto, civilizado, preparado en la teoría y en la práctica, para poder hacer un gobierno de grandes oportunidades, como lo requiere Veracruz, en este instante.

 

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AUNQUE PUEDA DECRETARSE la pausa política para no entorpecer el buen camino del proceso electoral, evitando, de alguna manera, que haya entrega de apoyos en todo el territorio estatal, que tengan una bandera política, la verdad de las cosas, es que será hasta cierto punto imprudente suspender los apoyos que la propia Secretaria de Desarrollo Social, tiene que entregar a los más necesitados.

 

El hambre no entiende de política. La salud menos y las necesidades de los pueblos marginados, junto con todos sus habitantes que requieren la ayuda humanitaria, tampoco.

 

Por eso, más que nada, es necesario que dichos apoyos sean entregados en tiempo y forma, aunque para ello se tenga que implementar una estrategia de mera vigilancia en el sentido de que dicha ayuda no sea aprovechada por los intereses políticos de ningún partido.

 

Este sería el principio de respeto que las mismas organizaciones políticas debieran imponer, dentro y fuera de su propia estructura, a fin de que se pueda cumplir con los apoyos gubernamentales que van a aportar una mera labor social en beneficio de mucha gente.

 

Claro, que para esto existe un Estado de Derecho, al cual se debe respetar y hay de aquellos que no lo hagan, porque entonces, se les podría aplicar definitivamente la ley en el sentido de dejarlos, incluso, fuera del proceso electoral, si se llegara a comprobar que cometieron los delitos electorales.